sábado, 30 de noviembre de 2013

Descanse En Paz Brian Griffin


Hace menos de 24 horas el Wolverhampton Wanderers venció por 2 a 0 al Tranmere Rovers para afianzar el primer puesto de la League One. Al 17′, Leigh Griffiths anotó el primer gol del encuentro y, en el festejo, se levantó la camiseta para enseñar otra con el mensaje “RIP Brian (QEPD Brian)”.

Dicho mensaje causó furor y polémica en las redes sociales por parte de los cibernautas quienes pensaron que el futbolista escocés le dedicaba su anotación al famoso perro hablador de la serie americana Padre de Familia, quien en el último episodio perdió la vida tras ser arrollado por un coche. 


Finalizado el encuentro, el club inglés publicó en su cuenta oficial de Twitter que el mensaje era para un familiar de Griffiths (coincidencia en el apellido también) que recientemente había fallecido y no para el idolatrado perro alcohólico. No obstante, Griffiths no ha dicho nada al respecto todavía.

As mentioned, it's a family member of Leigh's who passed away recently and nothing to do with Family Guy.
— Wolves (@OfficialWolves) 26. November 2013
Pasando a temas más importantes, aquí está el final de Brian Griffin por si no lo habían visto:

Joven que sufrio lesión cerebral desperto con el talento de tocar 13 instrumentos

Tras pasar varias semanas en el hospital después de sufrir una conmoción cerebral, un joven estadounidense de 19 años que nunca tuvo oído musical empezó a darse cuenta de que sabía tocar instrumentos. Nada menos que trece.
Piano
A un joven le nace de golpe el talento musical por una lesión cerebral.
Lachlan Connors, de Denver, Colorado, trató de aprender a tocar el piano mucho antes de sufrir sus lesiones, pero se encontró con un obstáculo infranqueable: no tenía aptitudes para la música.
“Él realmente no tenía ningún talento [musical]“, recuerda Elsie Hamilton, la madre del joven. Según ella, fue tras su fiasco con la música que su hijo empezó a practicar deporte. A Lachlan le gustaba jugar al lacrosse (un juego donde se usa un palo con una red en su parte superior para pasarse una pelota y meter goles) y soñaba con convertirse algún día en un deportista profesional. Sin embargo, las lesiones se interpusieron en su camino.
“Un dìa me caí hacia atrás y me golpeé la cabeza. Recuerdo que cuando me levanté, me sentí mareado. Entonces no me podía imaginar que había pasado algo malo”, recuerda Lachlan. En los siguientes partidos se golpeó la cabeza varias veces y, en consecuencia, el joven comenzó a sufrir convulsiones y alucinaciones, lo que le obligó a pasar varias semanas en el hospital."
Tras ser dado de alta, Lachlan no volvió a jugar, pues los médicos se lo habían prohibido. Sin embargo, al cabo de un tiempo, el adolescente notó que había aprendido a tocar instrumentos musicales, recoge el canal ‘Sky News’.
Ahora Lachlan puede tocar 13 instrumentos, incluyendo la guitarra, el piano, la gaita, la mandolina y el acordeón. Los médicos creen que tal vez el trauma ha afectado a una parte del cerebro que Lachlan no había utilizado. Los doctores creen que el muchacho tenía su talento, por así decirlo, oculto, y acabó saliendo a la luz en resultado de sus lesiones.

CORTESIA DE NO 18

Infonavit en Inglaterra

 
Reino Unido.- Michael Buck, maestro retirado de 59 años de edad, construyó una bella y acogedora casa en medio de un lindo paraje cerca de Oxford, Inglaterra. La casa de "ensueño" le costó sólo 150 libras, unos 3 mil 218 pesos mexicanos. 
El hombre indicó que le llevó 8 meses de trabajo edificarla, aclaró que no utilizó ninguna herramienta eléctrica y no necesitó endeudarse con ningún banco. 
"Una casa no tiene por qué costar un ojo de la cara, solo se necesita la tierra para construir". 
Las paredes de la casa de Buck están hechas de una mezcla de arena, arcilla, paja y estiércol de vaca; el techo es una estructura de madera cubierta de paja; la duela del piso esta hecha de maderos de una vieja casa abandonada. 
En su casa, Buck cuenta con cocina, comedor y una cama que se encuentra en una especie de "tapanco" en lo alto de la construcción. 
Como no cuenta con energía eléctrica, Buck instaló una estufa a base de leña, la que proporciona calor y la posibilidad de cocinar; así mismo, el agua llega desde un manantial natural cercano por medio de una tubería. 
Para el refrigerador, Buck cavó un agujero cerca de la entrada del peculiar hogar. Y si se preguntaban ¿qué con el cuarto de baño?, el ingenioso hombre construyó una letrina cubierta de paja, desde donde según él, " se aprecian geniales vistas de la campiña británica", así que puede defecar inspirado. 
"Quise desafiar a las hipotecas, demostrar que las personas no necesitan trabajar toda su vida para pagar un préstamo. No hay que pagar grandes cantidades de dinero por una casa, todo lo que necesita es un terreno para su construcción", indicó Buck.

 

viernes, 29 de noviembre de 2013

Heroína, del paraíso al infierno

La desilusión y las dificultades de los jóvenes emigrantes atrapados en la frontera entre México y E.U. los llevan a buscar una vía de escape: la heroína.






Foto: Germán Canseco

“Son jóvenes, son chavos y se ven como viejitos, arrugados y encorvados; pero en cuanto se inyectan su dosis de heroína, reviven, rejuvenecen, se abren como flores, se ven vivos y hermosos. Cuando pasa el efecto, regresan a su estado de zombis, de muertos en vida”, dice German Canseco ante un grupo de personas, mientras mostraba las diapositivas tomadas en un picadero, en Tijuana, en la frontera norte.El fotógrafo ha reflejado la dura realidad que rodea a la adicción de esta droga dura.

El público está paralizado, electrizado y quien escribe estas líneas no sabía qué era más crudo: las imágenes o las palabras de Canseco. “Estos adictos, en su mayoría, son inmigrantes. Intentaron ir a Estados Unidos en busca de una vida mejor; los hay de todos los países. Intentaron cruzar la frontera una y otra vez sin lograrlo. No sé cómo cayeron en el consumo de heroína y se fueron para abajo. Ya no salieron”.

Las fotos que no queremos ver

Las fotografías de Germán son desgarradoras, testimonio de la desesperanza y el dolor. “Quien prueba la heroína por primera vez, encuentra el placer más extremo, mayor que cualquier orgasmo. Regresas por más para sentirte bien, pero poco después, si no te inyectas, te pones mal. Cuando dependes de la heroína, ya no la tomas para disfrutar, sino para no sentirte mal. El síndrome de abstinencia es terrible: te dan calambres, vómito, temblores, dolores insoportables. Te pasa todo lo malo. Pasas muy pronto del paraíso al infierno”.
Alguien del público congregado pregunta al fotógrafo: ¿Y esas heridas que tienen los adictos?
Germán respnde: “La heroína que se vende a esta gente es de muy mala calidad, rebajada con porquería y media, desde chocolate hasta aceite para coches. La mala heroína se queda en el músculo, se forma una bolita y se hace costra. Cuando la costra se cae, te queda un hoyo”.
¿Los adictos te dejaron sacarles fotos sin ningún impedimento?, pregunta otro de los presentes. “Llegué allí gracias a Patricia Dávila, la periodista que me conectó con una organización no gubernamental que me llevó al lugar. Allí, tuve que convencer a los adictos para que me permitieran sacar las fotos que ahora ven”.
¿Qué les dijiste?
“Que ellos son personas, que deben ser tratados con dignidad, que son enfermos y no delincuentes. Les dije que mi trabajo periodístico no era con ánimo de lucro por su desgracia sino para crear una consciencia del problema. Finalmente aceptaron. Me fui a un rincón y desde ahí saqué las fotos, sin que notaran mi presencia. Me volví invisible. No usé el flash para no molestar en lo más mínimo”.

Si no sale en la tele no existe
Ciudad Juárez, en el estado de Chihuahua, tiene el índice de consumo de heroína más alto en todo México. Muchos jóvenes mueren víctimas de la violencia, pero también por sobredosis y enfermedades contraídas al pincharse con hipodérmicas contaminadas con hepatitis C y VIH-SIDA.
German resume la situación como si fuera un epitafio: “En Juárez, es más fácil conseguir una dosis de heroína que un empleo”. El dramatismo que emanaban las fotos se hacía aún más denso debido a que la sala se encontraba totalmente a oscuras.
De pronto apareció ante nosotros una joven a quien le inyectan su dosis en el cuello. La expresión de ella es incierta ¿Dolor? ¿Placer?. Canseco nos aclaró: “muchos de los adictos tienen tan lastimadas sus venas y arterias de brazos y piernas que tienen que buscar otras zonas como cuello, pene y labios vaginales”.
Esa frase cayó como un balde de agua helada.
El fotógrafo continúa y dice que “lo único que tienen esos enfermos es la cristoterapia, es decir, las diversas iglesias que los ponen a rezar hasta que se les quite la adicción. Y el gobierno federal les ofrece metadona. Para esta última tienes que esperar en plena la calle, a cuarenta grados a la sombra, a la vista de todo mundo para que te vendan otra droga que sustituya a la heroína, pero que es más cara. No tiene sentido. La gente prefiere comprar su heroína.
Y para acabarla de amolar, el gobierno federal piensa que esos problemas los solucionas enviando miles de soldados.  La policía va arrestando gente inocente. Si eres joven y tienes un tatuaje, te levantan, te desaparecen. La policía debe cumplir con una cuota de arrestos diarios para demostrar que el programa de seguridad ciudadana está funcionando”, cuenta el fotógrafo.

Nada que ver con la ley
En muchos lugares de México la autoridad es conocida por los abusos de poder que ejercen. Germán Canseco nos confiesa, “tardé mucho tiempo en ganarme la confianza de los adictos en los picaderos. Lo más importante fue dejarles claro que yo no tenía nada que ver con la ley, es decir, con militares o policías. Ellos son muy violentos. Por ejemplo, en Ciudad Juárez, está prohibido para los hombres vestirse de mujer. Los travestis viven escondidos. Si los sorprenden, los envuelven en mantas para darles tremendas golpizas y que no queden marcas, eso si tienen suerte: Lo normal es que desaparezcan. En todas las desapariciones forzadas en México, el Estado está metido y tiene una responsabilidad por acción y omisión”, concluye Canseco.
Germán Canseco publicó sus fotos en el libro Hecho en Juárez cuyo texto fue escrito por el dramaturgo y periodista Vicente Leñero.

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Peludos listos

 
 
 
El Dr. Aikarakudy Alias que ha estudiado durante 22 años la relación entre el vello corporal y el nivel intelectual de las personas, afirmó que es más probable encontrar médicos y gente con alto nivel educativo entre individuos con "pelo en pecho" que en el resto de la población. 
Las investigaciones de Alias entre los estudiantes de Medicina de EU, encontraron que un 45 por ciento de los médicos en práctica se sexo masculino estaban muy "peludos". Esto, en comparación al 10 por ciento de hombres velludos que no cuentan con un "alto nivel educativo". 
Por otro lado, en un estudio realizado en Kerala, India, los investigadores compararon el nivel de vello corporal de ingenieros, estudiantes de Medicina, y obreros de la construcción; los resultados indicaron que los estudiantes e ingenieros son más velludos que los albañiles
 
                                                   Cortesía de Arelitha "Sweet lips" Tello.