jueves, 27 de junio de 2013

Brasíl y la espectativa de un campeonato mundial de fútbol fallido en el 2014.

Hay una especie de estupor –irritado estupor– en la cúpula de la FIFA, que controla el gran negocio del futbol mundial. La Copa Confederaciones, que ocurre en Brasil, debería ser, además de una prueba para el Mundial que el país abrigará dentro de un año exacto, un gran escaparate para que la entidad haga lo que más sabe hacer: negocios millonarios, con toda su consecuente carga de corrupción.

En un aspecto, el plan resultó: los ojos de medio mundo están puestos en Brasil. Todo lo demás resultó en un desastre. No por coincidencia, la apertura del torneo coincidió con el más espectacular brote de manifestaciones populares de los últimos casi 30 años en el país de Pelé, Garrincha, Rivelino, Sócrates, Zico y una vasta congregación de genios del futbol.



La FIFA aparece en rol protagónico en las marchas populares, pero como blanco de protestas. Patrocinadores tanto de la Copa como el Mundial del año que viene, como las automotoras Hyundai y KIA, se dan cuenta, asombradas, de cómo sus revendas son destrozadas por turbas enfurecidas. 

No se trata de destrozar como protesta por la calidad de sus coches, pero por patrocinar a los torneos.

Joseph Blatter, el presidente de la FIFA que logró zafarse de las acusaciones –y de las pruebas contundentes– de corrupción aguda, argumentando que los estatutos de la entidad, cuando de los delitos, no preveían punición para corruptos, no logró zafarse de los abucheos cuando su nombre fue anunciado en el juego de apertura formal de la Copa Confederaciones.

Y se dio cuenta de que la cosa iba en serio cuando manifestantes enfurecidos empezaron a intentar bloquear los estadios, exigiendo que la policía militar de diferentes estados brasileños hiciese gala de su capacidad de salvajería. Blatter vio como los hoteles donde se alojan selecciones extranjeras fueron blanco de protestas, y como varios buses y automóviles, por el simple hecho de ostentar la credencial de la FIFA, se transformaron en blanco de furia.


No por acaso el presidente de la institución que controla el fútbol –y la vasta, infinita gama de intereses millonarios que la cercan– abandonó súbitamente el país y voló hacia Turquía, con la frágil excusa de que iba a prestigiar la inauguración de un torneo menor promovido por su institución.


El regreso de Blatter estaba previsto para esa madrugada, en un vuelo fletado de Turquía para Belo Horizonte, capital de Minas Gerais, el estado que tiene la tercera mayor economía del país y donde se disputa hoy por la tarde la semifinal entre Brasil y Uruguay. El cappo di tutti cappi del futbol mundial exigió –y fue atendido– un esquema especial de seguridad, a ser propiciado por las autoridades públicas.

Sobran razones para tanto cuidado: la FIFA y el Mundial del año que vienen ocuparon lugar de destaque en las multitudinarias, y muchas veces violentas, manifestaciones que copan las calles del país. El prepotente e impertinente ‘patrón FIFA’ de exigencia pasó a ser exigido, en las calles, para programas de salud, educación y transportes públicos. La FIFA logró alterar puntos de la legislación nacional, logró que el Estado brasileño se comprometiese con todas sus exigencias, y algo más. El problema es que ese algo más no estaba en sus planes.

Cuando decía exigir ‘patrón FIFA’ para todo, los mandamás del deporte seguramente no esperaban que las manifestaciones populares pasasen a exigir, en las calles, el mismo ‘patrón FIFA’ para hospitales, salud, transporte, seguridad pública. Y que la sigla de la institución se transformase , en las consignas populares, sinónimo de denuncia de obras sobrefacturadas, corrupción, desvío de recursos públicos. Ahora, cuando la Copa Confederaciones entra en su etapa final –ya estamos en las semifinales– el cappo Blatter, reunido con sus asesores, esperaba hacer el balance de ese ensayo para lo que deberá ocurrir dentro de un año.

Seguro lo hará. Pero hay ingredientes inesperados a la hora de analizar el resultado de la receta.


Por ejemplo: no había la perspectiva de humo de las bombas de gas lacrimógeno lanzadas por la policía en los alrededores de los estadios, porque nadie esperaba que por todo el país brotasen manifestaciones multitudinarias. Nadie podía esperar que los patrocinadores ocultaran sus marcas para preservarlas de la ira de los manifestantes. Ayer, en Belo Horizonte, una revenda de la Hyundai ostentaba un cartel: ‘Somos a favor de cambios, pero sin violencia’. Es que en la última manifestación, al ser identificada como patrocinadora de la FIFA, la tienda fue destrozada. Resultado: 500 mil dólares de pérdidas.

Hay más disgustos para Blatter y su grupo. Faltando un año para el Mundial, quedó evidente que falta mucho, muchísimo por hacer. Ahora mismo, se constató que solamente seis de los doce estadios donde se disputará el Mundial están listos. La FIFA exige, creyendo que todavía puede exigir, que estén listos hasta el fin del año.


Un nalgoncito carioca jugando a las manitas calientes.
Además, está la calidad del césped de las canchas. Preocupadas por los agujeros que surgen a cada tanto – y que pueden causar traumas físicos violentos en los jugadores – varias selecciones han protestado. El estadio de Brasilia, uno de los más caros del mundo, dedicó unos cinco millones de dólares solamente al césped, que no resistió siquiera al partido inaugural. En el legendario Maracaná, reformado a un precio de 600 millones de dólares (atención: reformado, no construido), el césped aguantó con más dignidad. Solo se reveló desastroso al segundo partido.


Un dato curioso: en el intervalo de los partidos disputados en el Maracaná, diligentes funcionarios recorrían la cancha con de latas de espray verde para cubrir los vacíos y no dejar que la televisión enseñase la verdad.


Las comunicaciones de internet y celulares de la nueva generación, la 4G, son frustrantes. Faltan locales de alimentación, y cuando los hay, falta comida. Los ingresos vendidos por internet se duplican, o sea, gana quien llega antes. Los hoteles multiplicaron sus precios por tres. El traslado hacia los estadios carece de organización, y cuando se organiza, tropieza con las manifestaciones callejeras. Hay al menos cinco casos en que buses de la misma FIFA han sido impedidos de llegar a los estadios por las brigadas de la policía militar destinadas a impedir el paso de manifestantes.

A esta altura, Blatter ya sabe de todo eso, y más de uno, en el gobierno brasileño, estará arrepentido de haber abrazado el sueño de Lula da Silva, futbolero radical, de abrigar un Mundial en Brasil.


Se esperaba que la Copa Confederaciones fuese una prueba para la estructura armada para recibir a un Mundial. Lo que se comprobó es que miles de millones están siendo destinados a algo que poco o nada dejará al país. A menos, claro, que Brasil logre el milagro de salir campeón en 2014.

 Cortesía de:
Minha Gatita Carioca.

miércoles, 26 de junio de 2013

Cromandose en el changarro de enfrente


                                        Dame otro like gordito, yo ya te di 4 con mis otras cuentas.



                                                       Cortesía de la Novicia Rebelde

Internet para todos

El proyecto O3b (Other 3 billion) que llevará Internet de bajo coste a 3.000 millones de habitantes, está a punto de despegar. Para hoy está previsto el lanzamiento desde la Guyana francesa de los primeros cuatro satélites que configuran una constelación situada en la órbita ecuatorial —a 8.000 kilómetros de la tierra— destinada a dar cobertura de banda ancha a la mitad de la población mundial. Esta red global de tecnología avanzada contribuirá a mitigar la brecha digital entre los países del Norte, habituados al uso de los teléfonos inteligentes y las tabletas, y los del Sur, que comienzan a despertar a la sociedad de la información.
Las estadísticas de la Unión Internacional de Telecomunicaciones son claras: dos tercios de la humanidad no tienen acceso a la mayor fuente de información y de datos del mundo. En Europa, el 77% de la población está conectada, en África, no llega al 16%. O3b trata de romper este apabullante desequilibrio a través de una familia de satélites de nueva generación que transportará el tráfico con baja latencia, a larga distancia y a lugares remotos. En septiembre está previsto el lanzamiento de otros cuatro artefactos. “Con ocho satélites, y tras las operaciones de control, durante el mes de noviembre el servicio se pondrá definitivamente en marcha”, explican los responsables del proyecto, liderado por la Sociedad Europea de Satélites (SES), Google, HSBC y Liberty Global.

                                                                                        Cortesía de la Aplicadita

El desfacedor de refránes.



Así como Don Quijote de la Mancha desfacía entuertos, mi compadre don Vicente Pipiolo Barreneche desface refranes. 



Todo empezó, según me cuenta, cuando era pequeño y sus amiguitos, sus maestros, sus padres, los padres de sus amiguitos y hasta los padres de sus maestros, preguntaban cada vez que lo veían: “¿A dónde va Vicente?”, y luego ellos mismos se respondían, riendo como idiotas: “A donde va la gente”...


 Me daba tanta rabia esta sandéz -explica mi compadre-, que desde entonces me entró lo que podría llamarse la manía del sentido contrario, o sea que si un grupo de personas iba hacia el norte, yo automáticamente me abría paso a codazos para dirigirme al sur. Los domingos en la tarde, cuando había corrida de toros, al empezar a llegar el gentío a la plaza yo salía de ella con rumbo a las afueras de la ciudad, enfrentándome a la marcha humana como un barquichuelo a la corriente del golfo, vulgo Gulf Stream Y todo nada más para demostrar que yo, Vicente, no iba adonde iba la gente.


Imagino que habrá usted sufrido mucho a causa de esta tendencia antidireccional, compadre le dije.


 Como sufrir, lo que es sufrir, nada más pisotones, empujones y majaderías, pues usted sabe lo que es ir a contrapelo de la masa ciudadana, ya sea en política o a la salida del “Metro”, del cine o del fútbol.  Pero por otra parte me he librado de las apreturas e incomodidades de Acapulco o de Veracruz en Semana Santa, ya que como se imaginará, yo no voy a esos sitios adonde va la gente. Acostumbro pasarlas en los límites de Tabasco con Guatemala, o en el Bolsón de Mapimí, donde no va nadie, ni siquiera los agentes de la Coca-Cola o los inspectores del SAT.


Lo cual ha de ser una bendición de Dios –comenté-.


 Naturalmente, -repuso mi compadre-.  Además de que en esos lugares he podido desbaratar otros refranes. Por ejemplo, en el río San Pedro, que es afluente del Usumacinta y en ciertas épocas del año baja muy agitado, yo he estado a punto de morirme de hambre con el anzuelo en la mano veinte de las veinticuatro horas que tiene el día.


¿Y qué trataba usted de demostrar con ello?


Que es falso de toda falsedad eso de que a río revuelto ganancia de pescadores.

Mi compadre don Vicente sacó de su cartera un recorte de periódico y me lo mostró:

Mire usted, me dijo: Aquí viene una noticia interesantísima, que comprueba mis teorías. Según parece, en algunas momias egipcias de la época faraónica se han descubierto ciertos vestigios que indican que en aquellos tiempos ya existían la sífilis y el cáncer. O sea que es inexacto aquello de que no hay mal que dure cien años. Estos dos males han durado más de cinco mil. 



Después sacó una foto repugnante que mostraba a un infeliz ratoncillo con el cráneo destrozado por el resorte de una ratonera, y otra en que aparecía un león de aspecto muy satisfecho, con el rabo en alto.

Dígame usted qué vale más, sonrió despectivamente: ¿Ser cabeza de ratón o cola de león?.


 ¿Alguna vez ha ido usted a la Villa? -le pregunté, tratando de agarrarlo en curva.


No una, sino mil. Y jamás he perdido mi silla, pues he tenido la precaución de llevarla conmigo, para deshacer el refrán. De igual manera le digo que mi ropa sucia no se lava en casa, sino que la mando a una lavandería automática. La cosa me sale como lumbre y me devuelven las prendas hechas trizas, pero así tengo la satisfacción de desmentir otro proverbio. 

Por la misma razón tengo una pajarera enorme, con quinientas y pico de aves que no se están quietas y vuelan de aquí para allá. De cuando en cuando agarro una y vendo cien. De esta manera demuestro que no es verdad que valga más pájaro en mano que ciento volando, ya que por el que tengo atrapado no me dan nada,en tanto que por los otros recibo dos o tres mil pesos.


Mi compadre se despidió, pretextando prisa.


-Tengo que ir a Salubridad y Asistencia- me dijo. Voy a llevarles el cadáver de un Dóberman Pinscher de mi propiedad, que falleció ayer.


> ¿Para qué?


-Para que lo exhiban en el Centro Veterinario Antirrábico, donde según me dicen están atendiendo a más de mil enfermos del terrible mal. Así demostraré la falacia de que muerto el perro, se acabó la rabia. 


Don Vicente Pipiolo Barreneche se despidió otra vez y luego otra y otra más, y una cuarta y una quinta, asegurándome que tenía unos deseos tremendos de marcharse. Después, desde la ventanilla de su camión, me guiñó un ojo, y me gritó algo acerca de que no era cierto que el que mucho se despide pocas ganas tiene de irse.


Yo me quedé con la boca abierta. Y como no me entró ninguna mosca en ella, tuve la satisfacción de comprobar que no es necesario tenerla cerrada para impedir el Ingreso de los molestos dípteros.




 Cortesía de:
La Comadre Chonita.

Caballo grande aunque no ande

                                                                     No mamar


                                                    Cortesía de Caderas Peligrosas