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miércoles, 2 de diciembre de 2015

Carreritas con un Lamborghini dejan saldo de una persona fallecida y dos heridos

Las imágenes han generado total indignación en redes sociales.

Un joven que conducía un Lamborghini, identificado como Wiyang Lautner y presunto "millonario", se estrelló contra una pareja, un puesto de comida y un árbol, cuando perdió el control de su auto por jugar a las "carreritas" contra un Ferrari en Indonesia. El video, publicado en YouTube, muestra al hombre bajar del vehículo, tomar su teléfono celular y enviar un mensaje de texto, sin mostrar arrepentimiento alguno o preocupación por alguna de sus víctimas, quienes resultaron con heridas graves.

Un varón de 51 años perdió la vida, su esposa de 41, terminó con las piernas rotas, mientras que el comerciante, de 44, continúa en recuperación. Las imágenes han generado total indignación en redes sociales.


jueves, 24 de septiembre de 2015

Encadenan a mujer acusada de robo en supermercado

En el video de YouTube la mujer aparece en el suelo, esposada del pie a los sensores de seguridad que están a la salida de la tienda ubicada en Saltillo. En un supermercado de Saltillo, Coahuila, una mujer fue detenida y encadenada por guardias de seguridad que la acusaron de robar mercancía de la tienda.

En el video de YouTube se aprecia a la mujer tirada en el suelo, esposada de uno de sus pies a los sensores de seguridad que se encuentran a la salida de la sucursal de HEB de Nogalera, en Saltillo.

Al inicio de la grabación, un empleado del supermercado se acerca a la persona que graba el video y le dice “es una ratera”.

¿Te parece justo el trato que le dieron los guardias de seguridad?
 

jueves, 17 de septiembre de 2015

Indignación por menor musulmán detenido por reloj hechizo

Dallas—  Ayer un menor musulmán de 14 años de edad se volvió sensación en las redes sociales al divulgarse la noticia de que lo esposaron y suspendieron por presentarse en la escuela con un reloj hechizo que los maestros pensaron era una bomba.

La Policía rehusó levantar cargos contra Ahmed Mohamed, pero de poco sirvió para aminorar las críticas contra la Policía y los funcionarios escolares o las sospechas de que habían exagerado debido a la religión del menor.

Ahmed fue sacado el lunes del aula y trasladado a un centro de detenciones tras mostrar a sus profesores el reloj digital en la preparatoria a la cual asiste en un suburbio de Dallas.

El jefe de la Policía de Irving Larry Boyd dijo que el reloj se veía “de naturaleza sospechosa” pero no había evidencia de que el estudiante quisiera provocar alarma en la preparatoria MacArthur. Boyd considera cerrado el caso.

En cuestión de horas, el reloj volvió a Ahmer una estrella de las redes sociales, tuiteándose casi 750 mil veces el hashtag #StandWithAhmed (EstamosConAhmed) para el miércoles por la tarde.

Grupos como la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) condenaron lo que consideraron tácticas escolares de mano dura.

“En vez de alentar su curiosidad, intelecto y aptitud, el distrito escolar de Irving consideró apropiado ponerle esposas a un asustado muchacho musulmán de 14 años que traía una playera de la NASA y luego sacarlo de la escuela”, dijo mediante comunicado Terri Burke, directora ejecutiva de la ACLU en Texas.

La Casa Blanca también intervino.

En Twitter, el presidente Barack Obama se refirió como “cool” al reloj y dijo que debería haber más menores inspirados como él a disfrutar la ciencia, porque “es lo que hace grandioso a Estados Unidos”.

Ante la pregunta de si hubo algún prejuicio, el secretario de Prensa de la Casa Blanca Josh Earnest dijo ser demasiado pronto “para efectuar una evaluación directa desde aquí”. Pero, añadió, los profesores de Ahmed “le fallaron”.

“Éste es un caso en el cual se tienen personas que han dedicado sus vidas a enseñar a nuestros hijos y que fallaron en dicho esfuerzo, posiblemente debido a ciertas cosas en su conciencia y al poder del estereotipo”, dijo.

El menor fue invitado a participar en una noche de astronomía que la Casa Blanca está organizando para el mes próximo y que contará con científicos de primer nivel.

En su mensaje en su sitio, el fundador de Facebook Mark Zuckerberg dijo, “debe aplaudirse tener la aptitud y la ambición para construir algo bueno”.

“Ahmed, si alguna vez quieres venir a Facebook, me encantaría conocerte”, subió Zuckerberg. “Sigue construyendo”.

El menor explicó a The Dallas Morning News que él hace sus propios radios, repara su propio go-kart y antes de acostarse el domingo pasó unos 20 minutos armando el reloj con una tabla de circuitos, electricidad conectada a unos números digitales y otros artículos.

El padre de Ahmed, Mohamed Elhassan Mohamed, dijo al Morning News que su hijo “nada más quiere inventar cosas buenas para la humanidad. Pero porque se llama Mohamed y por el 11 de septiembre, a mi hijo lo maltrataron”.

La familia del menor señaló que Ahmed fue suspendido durante tres días. No quedó claro si se le permitirá regresar a la escuela ahora que la Policía ha rehusado seguir adelante con el asunto.

La portavoz del distrito escolar Lesley Weaver no confirmó la suspensión, mencionando leyes sobre privacidad. Weaver insistió en que a los funcionarios escolares les preocupaba la seguridad del estudiante y no su religión.

El jefe policiaco consideró que la reacción ante el reloj “hubiera sido la misma” independientemente de la religión.

“Vivimos en una era cuando no pueden llevarse cosas como ésas a la escuela”, dijo Boyd.

Boyd agregó que la Policía tiene una “notable relación” con la comunidad musulmana en Irving y que él se reuniría ayer con el padre del menor para hablar sobre cualquier inquietud.

Esta primavera, el cabildo del gobierno de la ciudad avaló una de varias propuestas que la Legislatura de Texas está analizando y que prohibiría a los jueces emitir fallos en base a “leyes extranjeras” —iniciativa considerada innecesaria por sus opositores y motivada por sentimientos antimusulmanes.

El Consejo sobre Relaciones Estadounidenses-Musulmanas está revisando la acción realizada contra Ahmed.

“Para nosotros todo esto nos levanta una bandera roja: cómo están actuando las instancias gubernamentales de Irving en el ambiente actual”, dijo al Morning News Alia Salem, directora ejecutiva del capítulo norte de Texas del consejo.


jueves, 11 de septiembre de 2014

Claudia Mijangos: La Hiena de Queretaro (Segunda Parte)

El primero en ser atacado y el primero en morir fue Alfredo Antonio, el niño más pequeño, quien fue agredido mientras dormía en su cama. Claudia Mijangos se apoyó sobre la cama del niño, lo tomó de la mano izquierda y a nivel de la articulación de la muñeca, le ocasionó la primera herida. El niño, al sentirse herido, realizó un movimiento instintivo de protección, pero su madre siguió cortando; lo hizo con tal frenesí que le amputó por completo la mano izquierda. El niño gritaba de dolor y terror. Su madre le trató de cortar entonces la mano derecha; casi consiguió arrancársela también. Después le propinó una serie de cuchilladas hasta matarlo; ya muerto, siguió hundiendo el cuchillo muchas veces más.

La recámara de Alfredo
Claudia Mijangos cambió de cuchillo; había decidido utilizar uno diferente con cada uno de sus hijos. La segunda en ser atacada fue Claudia María, de once años, quien fue apuñalada seis veces. Herida de muerte y con los pulmones perforados, la niña aún alcanzó a salir del cuarto tratando de protegerse. “¡No mamá, no mamá, no lo hagas!”, gritaba. Los alaridos de dolor y desesperación fueron tan fuertes, que los vecinos se despertaron. Pero decidieron no intervenir. Claudia tomó entonces el tercer cuchillo y apuñaló en el corazón a su hija menor Ana Belén, de nueve años, quien no opuso mucha resistencia.

La recámara de las niñas

Después bajó las escaleras corriendo en busca de la agonizante Claudia María, quien se había desmayado, boca arriba, sobre el piso que dividía la sala del comedor. Volvió a apuñalarla. Luego la arrastró hacia la planta alta y colocó su cuerpo inerte en la recámara principal, junto con sus hermanos. Los apiló sobre la cama King Size como si fueran leños, uno encima del otro, y los cubrió con una colcha de color naranja con adornos blancos. Limpió dos de los cuchillos, tomó el tercero y se hizo cortes en las muñecas y en el pecho, tratando de suicidarse. Verónica Vázquez, amiga de Claudia, llegó por la mañana. Tocó y le abrió Claudia, con la ropa empapada de sangre y la mirada extraviada. Verónica entró a la casa, pues supuso que su amiga había sido atacada. Luego vio los cadáveres. Claudia desvariaba, diciendo que los niños se habían llenado de ketchup. Verónica salió huyendo; el olor de la sangre era insoportable. Llamó a la policía de inmediato. Cuando los agentes llegaron, ingresaron a la fuerza. El interior de la casa parecía el escenario de una película de horror. El piso de la sala y las escaleras que iban hacia la planta alta estaban manchados de sangre, al igual que el pasillo entre la recámara principal, la recámara del pequeño Alfredo, la recámara de las niñas y el baño.

La casa, la noche del crimen
A un lado de los niños estaba el cuerpo de Claudia. Su ropa también estaba manchada de sangre. Tenía los ojos entreabiertos. En la esquina de la recámara, sobre un sillón, había dos cuchillos de cocina, uno de 41 centímetros y el otro de 33 centímetros, ambos con cachas de madera en color café, limpios. Un tercer cuchillo, de 31 centímetros, se halló en la recámara de las hermanas Claudia María y Ana Belén, caído sobre la alfombra y lleno de sangre desde la junta hacia la parte media de la hoja.

El sillón con los cuchillos
Los policías pensaron que la mujer también estaba muerta, pero el comandante Adolfo Durán Aguilar le buscó el pulso en el cuello y descubrió que todavía estaba viva. Llamaron a la Cruz Roja; la trasladaron al Hospital del Seguro Social, situado en la avenida 5 de Febrero esquina con Zaragoza. “Mis niños están dormidos en la casa”, declaró Claudia Mijangos cuando despertó en el hospital, ante las preguntas de la agente del Ministerio Público Investigador, Sara Feregrino Feregrino. “Yo quiero mucho a mis hijos, son niños muy buenos y no son traviesos”. La asesina estaba sedada y amarrada de pies y manos. Se le tomó su primera declaración el 27 de abril de 1989 a las 11:30 horas, tres días después de que masacrara a sus tres hijos.

Los cadáveres
Luego añadió más cosas, responsabilizando del crimen al sacerdote al que supuestamente amaba: “El padre Ramón me hablaba telepáticamente, él influyó para que me divorciara, pero como mi madre era un freno moral para que me uniera a él, el padre Ramón con maleficios mató a mi madre, como me sigue trabajando mentalmente para poseerme y también mi marido quiere regresar conmigo y me trabaja mentalmente, fue tanta la presión que me descontrolé”. Después, cambió su declaración y dijo que no se acordaba de nada, que la había despertado su amiga que tocaba a la puerta de su casa y que después la habían trasladado al hospital. Hablaba de sus hijos como si estuvieran vivos.

El vestido de Claudia Mijangos, empapado en sangre


Cortesía de Bellota